Desahucio

DeSaHuCio

También les llegó la orden de desahucio a muchas palabras, La casa del indulto, que antes alojaba a individuos recuperados para vivir en sociedad, los enjuiciados erróneamente. Daba humanidad a la justicia, saliendo un poco de la regla, usando artículos del corazón y no la caja registradora. Pero progresivamente, empezó a usarse para alojar a políticos y policías, jueces y obispos. Era necesario que no hubiera registro de la torpeza de haber sido pillados, antes se les castigaba a escarnio semipúblico para justificar la funcionalidad óptima de la Justicia, y luego se los sacaba por la puerta de atrás, cuando el pueblo tenía el siguiente cabeza de turco para volcar nuestro odio y sentirnos mejores personas. Mejores estúpidas personas.

Cuando la fórmula del indulto comenzó a resultar demasiado evidente,(los indultados se salían literalmente por las ventanas), decidieron que sería más práctico excusar y defender a los que seguían sus órdenes, no manchar historiales de antidisturbios, como si fueran una suerte de Rey Arturo y Lanzarotes, con la justicia emanando del corazón, puros y libres de toda culpa.

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