Naranja

Cuando el día comienza a desdibujarse y la noche aún no se manifiesta, los extremos se aproximan ante el cambio de guardia. Ese puente que siempre es un lugar de paso entre dos mundos, corredor de la vida y la muerte, como la ceniza incandescente que en un extremo ya es ceniza y en el otro aún papel y tabaco virgen.

Anuncio ante un inminente cambio, mezcla holística, el último estertor de una hoja de otoño. Colocas tu umbral entre la pausa y el movimiento frente a un paso de cebra, instauras tu limbo donde se dan la mano de donde venimos y adonde vamos.

Rojo y amarillo en perpetua luna de miel, energías opuestas haciendo un 69 existencial, tu cordón umbilical que une mi yin a mi yang.

Porque al final, tras esconderse entre metáforas y símbolos por entre los estantes de los párrafos, el naranja me asalta con toda su fuerza desde las sábanas, y me quedo con la duda de si hablo del naranja.. o de ti, escondida en cada color, en cada actitud, en cada párrafo anterior..

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s