Se encontraron otras noches

Se encontraron otras noches

Se encontraron otras noches

Se encontraron otras noches. La barra de algún bar, o las calles nocturnas de este Madrid con la ropa de fin de semana puesta os acercaba, encargándose algún portal abierto o cualquier rincón a salvo de la luz de juntar sed y deseo, quedando grabados en la piel tatuajes invisibles hechos con sudor y besos. Tras la rápida despedida con el sol de la mañana ganándole metros a la línea del horizonte, dibujando de paso las líneas de las ojeras, coloreando de rojo los ojos, despeinados y satisfechos se separaban, en una estación de metro, tras un taxi repentino dejando la conversación a medias, en el cruce de dos calles, a los pies de un semáforo.

El tiempo comenzaba su cuenta imparable, sepultando poco a poco el recuerdo, desvaneciéndose entre tantas otras caras que verían tras las suyas, tras las muescas de tantos otros besos que llegarían.

Y cuando el conjuro del olvido se materializaba en nuestros días, volvían a encontrarse, los dados volvían a caer de su lado, pero no lo sabían, no importaba demasiado, se miraban y atraían como si fuese la primera vez. Y así siempre.

Imagen:     Portada del disco de Electric Fence “Science Friction”.

Diseño:       Juan Astasio