Azul

Azul

Me pasé tres años buscando el azul. Subí a la azotea, mirando el cielo infinito que no me respondía, me dirigí al mar y sólo sentí salada la tristeza. Viajé a Argentina y cuando pregunté por el azul sólo me mostraron una bandera, pregunté a reyes y príncipes de ningún cuento que taparon presurosos las heridas; ya en Madrid me dirigí a la calle Génova, sólo había excrementos de gaviota corroyendo las aceras; en Ferraz, todo lo que creían saber del azul era simplemente odio ciego. Desalentado, volví a casa, donde solo me recibieron los azulejos fríos de la entrada. Puse un blues mientras buscaba entre los 111 tonos de azul conocidos. Nada. Sin esperanza, a punto de meterme en la cama abrí el cajón de la mesilla de noche y ahí estaba, el azul que buscaba, tus ojos en la foto, tu mirada atemporal, de un tono aún por inventar, respuesta a todas las preguntas, hija de ninguna bandera, cicatriz de todas las heridas, abono necesario, amorosa y cálida. Se acabó el blues, como se acabó nuestra historia hará tres años y el silencio que reinaba trajo calma y serenidad, todo lo necesario para poder seguir adelante.

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