Caleidoscopio

 Caleidoscopio

Uno es el que bebe, otro el que está sobrio, el que fuma, el que come carne o pescado, el que gasta la tarde jugando a la play, el que aprovecha las horas rasgando unas cuerdas, cocinar o picar de lo que haya, otro el que lee, otro el que escribe, diferente con una sonrisa o apretando los dientes, el que está acompañado y el que está sólo en la habitación, el que ve las horas de la noche pasar entre pausas para el cigarro y el que sueña el día siguiente; el que se rinde para volver con más fuerza, el que se hace fuerte para no tener que rendirse .

Soy un caleidoscopio, una multitud de psiques, cada una tirando de una dirección diferente, dejándome en evidencia de cuando en cuando.

Y así, perdido en este caos, busco un centro que reorganice todo, cada cosa en su sitio.Difícil, sabiendo que hay muy pocas cosas que me hagan rebosar, que lo urgente ya no es nada importante, y sólo lo que siempre se espera parece darme un faro al que agarrarme hasta que el torbellino de las rutinas se vaya como el agua por el sumidero, y no quede nada más que un vacío, un contenedor a la espera.

Cuando alguien descubre un sol, es difícil contentarse con la luz de una bombilla, con la débil llama de una cerilla. Y resulta arduo vivir sin poder contentarse, que nada excepto tú pueda ponerme en guardia, recalibrar actitudes, sumergir lo superfluo.